En el sistema actual, cada vez que alguien afirma de manera pública su adhesión a la "democracia vigente" revela con ello justamente lo contrario, su más recalcitrante desprecio hacia ésta y su más severo inmovilismo político. En un Estado como el español, donde el Gobierno impide la separación de poderes, donde la inmunidad legal de unos cuantos miles de privilegiados que gozan del estatus de aforados rompe el principio de igualdad de todos los ciudadanos ante la ley y donde una oligarquía de partidos suplanta la voluntad del pueblo, no hay ni puede haber una democracia. Como consecuencia de este estancamiento del sistema político impuesto, cualquier intento de cambio o reforma en sus fundamentos choca con la tenaz oposición de los representantes electos quienes para salvaguardar sus propios intereses, privilegios y prebendas no dudan traicionar a los ciudadanos que les han confiado su voto, impidiendo a toda costa que estos últimos tomen cualquier decisión política.
miércoles, 19 de abril de 2023
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