miércoles, 16 de diciembre de 2020

El fin de Europa

Europa ya no es Europa; ahora se ha convertido en Eurabia y Euroáfrica. El mundo occidental sucumbe ante la presión migratoria proveniente de los países subdesarrollados. Progresivamente nuestra identidad colectiva se ve sometida por los pueblos que de manera masiva se asientan en nuestro territorio para terminar imponiendo su cultura, sus tradiciones y aquellos mismos conflictos de los que precisamente venían huyendo. Estamos importando Estados fallidos sin obtener ningún beneficio. La excesiva permeabilidad étnica es un lamentable error. Los enemigos de dentro y de fuera arrancan las raíces europeas para sustituirlas por especies invasoras. Se nos obliga a aceptar la fusión étnica forzosa, lo cual desencadenará nuestra propia extinción. Desde siempre ha existido la guerra de razas y culturas, pero ahora pretenden que los pueblos europeos y la raza blanca no se defiendan. Quienes advierten las nefastas consecuencias de lo que está por venir en nuestro continente son estigmatizados y perseguidos por los propios europeos; ¡esto es un auténtico suicidio! El Plan Kalergi está alcanzando su éxito. Ante este desolador panorama ya solo quedará la hermética Rusia como baluarte de la civilización, todo lo demás será devastado sin piedad por las hordas invasoras.

martes, 14 de julio de 2020

La izquierda y el lumpemproletariado

En la teoría marxista el lumpemproletariado es el sector social más bajo entre aquellos que no poseen medios de producción. En su mayoría, está compuesto por individuos marginales que ni poseen fuerza de trabajo ni aportan a la sociedad; tampoco tienen conciencia de clase, por lo que pueden terminar apoyando a la burguesía a cambio de una política de beneficencia. Tanto Carlos Marx como Federico Engels consideran a este subproletariado un elemento indeseable y peligroso. El comunismo auténtico no tolera el parasitismo ni la anuencia con el crimen como modo de vida; no acepta que ninguna clase social viva a costa del esfuerzo de otra.

Desde finales del siglo XX, la izquierda, ante su debilitamiento y la cíclica pérdida de votantes de la clase obrera orientados hacia la derecha, optó por una arriesgada maniobra política consistente en hacer un llamamiento al improductivo y desclasado lumpen para engrosar sus filas y recuperar apoyo en las urnas. Sin evaluar el notable incremento del gasto público, la progresía determina imponer una sociedad de beneficencia para recompensar a sus nuevos socios, a quienes también otorga un ventajoso estatus mediante un irresponsable programa de empoderamiento. Con ello perjudica los intereses de los trabajadores que deben costear con sus impuestos la nueva política social y que también sufrirán los efectos de una dictadura implantada por esta caterva facinerosa.

Los líderes de la izquierda se convierten así en la nueva aristocracia y burguesía al obtener los codiciados puestos representativos en el parlamento o en el gobierno amparados por los votos ofrecidos desde sus redes clientelares financiadas casi siempre con los fondos públicos que ellos gestionan, sumando un auténtico entramado de entidades públicas y privadas, así como organizaciones no gubernamentales que sirven para aglutinar estos movimientos políticos y respaldarlos electoralmente. A corto y medio plazo, este apoyo del lumpemproletariado puede parecer rentable en términos políticos, pero a largo plazo el hecho de premiar la improductividad conducirá a una situación de disgenesia social y económica en tanto que refuerza la conducta nociva de estos individuos cuyo número no deja de crecer. El número de contribuyentes será decreciente e inversamente proporcional al de los beneficiarios no productivos. Fruto del empoderamiento adquirido, éstos tienden a aumentar su nivel de exigencias progresivamente, llegando a imponer una serie de demandas inasumibles mediante la coacción para lograr sus fines sin aportar nada a cambio, acomodados a esta ventajosa situación. Esto genera una espiral de gasto público y social que termina por ser insostenible para el Estado y las instituciones. 

domingo, 12 de julio de 2020

Trabajadores sí, lumpen no

Tanto el comunismo como el socialismo fueron creados para defender los derechos de los trabajadores, no para amparar vagos y maleantes.

domingo, 29 de marzo de 2020

La pandemia revela una fractura en la Unión Europea

El Eurogrupo deja a España e Italia a su suerte. No hay un plan coordinado de ayuda. Alemania, Austria, Holanda y los países nórdicos se limitan a proponer que el Banco Central Europeo (BCE) ofrezca un crédito sujeto a duras condiciones, descartando una respuesta solidaria en forma de “bonos de reconstrucción” como instrumento de deuda conjunta de la UE, o bien la activación del fondo de rescate, denominado Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE). Alemanes y holandeses alegan que los despilfarradores países del sur no cumplen los deberes y permanecerían en un estado de endeudamiento endémico siendo un lastre para el conjunto de la Unión Europea, y en especial para los Estados con una mejor economía, principales contribuyentes del mencionado rescate.