El régimen establecido en España en 1978 comenzó como una partidocracia; pronto derivó a una cleptocracia y, si alguien no lo impide, terminará como un narcoestado. La corrupción sistémica, la desidia de los poderes del Estado y la connivencia de éstos ante la multiplicidad delictiva propiciarán que en un futuro no muy lejano acabemos en un Estado fallido. Necesitamos recuperar aquel espíritu del movimiento indignado del 15-M o de lo contrario el actual sistema corromperá la sociedad entera, se impondrá el "todo vale" para sobrevivir.
miércoles, 16 de noviembre de 2022
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